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Pocas veces un territorio tan pequeño ha dado tanto de sí. Situada en América Central, y rodeada de Nicaragua, Guatemala y El Salvador, en Honduras la arqueología, la naturaleza y las ciudades históricas se dan la mano. Sumérjase en una aventura trepidante que le llevará desde las ruinas mayas de Copán hasta reservas ecológicas de gran belleza y diversidad de especies como el Parque Nacional Pico Bonito. Los mayas fueron los primeros en descubrir las maravillas de Honduras. Su riqueza histórica y cultural aún sobrevive en un país que ha sabido respetar su diversidad natural. En un territorio pequeño, de poco más de 100 kilómetros cuadrados, hay hasta 15 parques nacionales, entre los que destaca el de Pico Bonito, refugio de cientos de especies animales y vegetales. A esta herencia natural hay que sumar la histórica, conservada en ciudades coloniales como la propia capital, Tegucigalpa, que también ha sabido adaptarse a los tiempos modernos. Cualquier persona que visite Honduras acabará satisfecho por lo que encuentre. Situada en pleno Centroamérica, y rodeada por Nicaragua, Guatemala y El Salvador, la oferta del país es variada y de calidad. Abarca desde el turismo más contemplativo y relajado, de playas caribeñas y reservas naturales, hasta el más activo, que le llevará a recorrer lugares cargados de historia como las ruinas mayas de Copán. CENTRO CULTURAL DEL MUNDO MAYA.
El Valle de Copán, al oeste de Honduras, es uno de los destinos claves para arqueólogos de todo el mundo. Sus magníficas ruinas mayas le han valido la declaración de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El mejor lugar para admirar la riqueza de esta milenaria civilización es el parque arqueológico de Copán, salpicado de estelas, túneles subterráneos y templos. El de la Escalinata Jeroglífica, construido en honor a la dinastía copaneca, contiene el texto más largo que se conserva de la cultura maya. Pero la mejor manera de saber cómo vivieron los que habitaron el valle hace más de 3.000 años es yendo las Sepulturas, zona residencial donde enterraban a los mayas más ilustres. CIUDADES COLONIALES CARGADAS DE HISTORIA.
La historia de Honduras también está impregnada por la cultura española, que desembarcó en las costas del país hace más de 300 años. Las numerosas iglesias repartidas por todo el territorio recuerdan aquella época. Gracias, La Esperanza y Comayagua son otras de las paradas más recomendables para este recorrido. Pero hay una fundamental: Trujillo. Esta ciudad fue una de las primeras porciones de tierra americana pisadas por Colón, que no tardó en convertirla en centro destacado del continente. Por su ubicación en la costa norte de Honduras, Trujillo era lugar de paso del oro y la plata del país, y pronto atrajo el interés de los piratas. La estructura de Trujillo es como la de la mayoría de las ciudades coloniales, con una plaza central alrededor de la cual se articulan las calles en forma de cuadrícula. NATURALEZA DESBORDANTE. Desde Trujillo merece la pena acercarse hasta “La Moskitia”, en la frontera con Nicaragua. Este territorio forma parte de la selva tropical lluviosa más inexplorada del hemisferio norte de América. Su nombre proviene de los habitantes de la región, los “miskitos”, que aún mantienen su propia lengua. Su exuberante flora y fauna la convierten en uno de los destinos naturales preferidos dentro de Honduras. Sin embargo, la mayoría de los vegetales y animales han optado por establecerse al norte del país, en La Ceiba. La tercera ciudad más grande de Honduras ya empieza a ser conocida como la capital del ecoturismo en Centroamérica. Destacan el Refugio de Vida Silvestre de Cuero y salado y el Parque Nacional Pico Bonito, con todo tipo de bosques. En los ríos Zacate y Cangrejal podrá disfrutar del espectáculo natural de las cascadas y, si se anima, hacer “rafting”. GUANAJA, LA ISLA DE LAS ESTRELLAS.
Para sumergirse de lleno en el mar Caribe que baña la costa norte de Honduras, lo mejor es desplazarse hasta alguna de las islas del país. De entre todas las que integran la Bahía, la de Guanaja no le defraudará. Es más cara que el resto pero sus aguas transparentes, de intenso azul turquesa, y su arena finísima compensan la inversión. Guanaja es un territorio casi virgen en el que se están empezando a instalar famosos de renombre para pasar las vacaciones. La belleza de sus arrecifes llama la atención de los amantes del buceo, pero éste no es el único deporte que se puede practicar en Guanaja: el windsurf, el snorkel y el esquí acuático son otras buenas opciones para entrar en contacto con un mar lleno de vida. Por supuesto, no se puede ir de Honduras sin visitar la capital, Tegucigalpa. En el sur del país, guarda su pasado colonial en iglesias como la de San Miguel Arcángel y la de Los Dolores. Junto a esto, sus más de un millón y medio de habitantes y su pujanza económica la convierte en el mejor exponente de la modernidad de este pequeño gran rincón centroamericano. |