Y algo más…¡Mil Gracias!
La nueva administración de la Nación americana, que tomará su lugar, formalmente este 20 de enero del 2009, tiene una gran labor entre sus manos. Para muchos economistas la situación financiera, no solo de los Estados Unidos sino al igual el resto del mundo, es sumamente alarmante y no da indicaciones de mejorarse próximamente. Pero ni aún esto debería ser lo suficiente para quitarnos la esperanza, de seguir adelante, de movernos contra esa neblina de incertidumbre, desgarrar esa cortina de dudas. Busquemos inspiración en aquellos que han subido a la cúspide, ignoremos a aquellos que prefieren bañarse en la negatividad, total, si nos quejamos realizamos, nada…pero si luchamos, las posibilidades son infinitesimales. La capacidad humana siempre ha sido la virtud de cualquier generación que ha sobrevivido tiempos difíciles. El tiempo para aprender una lección del pasado es ahora. Echemos una miradita a le época de los ’30, La Gran Depresión. ‘Para la década de 1930 la economía estadounidense, acentuó la escasez de productos básicos y agravó la condición de pobreza extrema para la mayoría de las familias obreras. El precio de los productos importados aumentó sustancialmente durante el período, en contraste con el nivel de salarios, que para todos los efectos prácticos era entre cinco y diez veces menor que el producto bruto. En 1933 el ingreso per cápita era 30% menor que en 1930’. Estamos mal, si pero todavía no alcanzamos esos niveles socio-económicos que clamó miles de vidas. Hace poco alguien me contó una breve anécdota de dos enfermos en un hospital. Desde su cama el que estaba cerca de la ventanilla, miraba a la gente cruzar la calle. Siendo que había perdido ambas piernas recientemente en un accidente; le dijo a su compañero de recámara; ¡ay no sabes como envidio ver a esos jóvenes cruzar la calle, sin una preocupación en sus mentes! El otro paciente buscó su voz en la distancia y recalcó con una voz taciturna, casi melancólica, yo nací ciego, cortesía de una enfermedad genética. ¡Que no daría yo por ver a esos chicos cruzar la calle! Esto nos indica con gran certidumbre que cuando mas triste y agobiado un corazón se encuentra, siempre existe alguien con menos fortuna. Una chica que conocí hace poco en la oficina del correo me decía que llevaba cuatro años viviendo ilegalmente en los Estados Unidos y apenabas aprendía el inglés, que muchos ya se habían convertidos en ciudadanos y ella apenas tocaba la superficie de una larga odisea. Le respondí; no, tu vas a mitad de camino, aquellos que solo sueñan con una vida mejor, que sobreviven en sus países, apretados por el hambre y la necesidad, regidos por políticos sin conciencias y rodeados de conflictos legados a ellos, como una herencia venenosa, esos, si están al principio de sus viajes. Pese, a lo que sentimos desde el momento que el sol rompe el alba, hasta que la luna baña la penumbra, estamos vivos. Vivos para realizar, que ésta vida, dura, ardua, apretada y muchas veces agonizante sigue siendo vida, y que muchos la han sacrificado por menos. Este Día de Acción de Gracias, tomemos un par de minutos para echar una plegaria al cielo, y contar nuestras bendiciones.
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