Los contrabandistas siguen buscando formas de cruzar la frontera. El número de "narcotúneles" descubiertos en la frontera entre Arizona y México, a los que los contrabandistas recurren ante el incremento en la seguridad en la frontera, se duplicó durante este año. De acuerdo con estadísticas de la Patrulla Fronteriza, durante el año fiscal 2007 se reportó el descubrimiento de siete túneles, mientras que en el 2008 esta cifra se elevó a 14 dentro del Sector Tucson, que abarca el 90 por ciento de la frontera de Arizona. La mayoría de los túneles han sido descubiertos entre Nogales, Arizona y Nogales, México. Durante varios años y sin tener la menor idea de ello, Estados Unidos ofreció a los narcotraficantes una vía fácil para el envío de drogas a ese país: su red de drenaje. Y es que los sistemas de desagüe permitieron que la delincuencia organizada ideara una variante de los narcotúneles. Gracias a ellos ya no se tenía que gastar en la perforación y construcción de grandes obras de ingeniería a las que incluso se dotaba de rieles, energía eléctrica y sistemas de ventilación. Ahora sólo bastaba con descubrir la ruta del drenaje, excavar algunos metros y tener acceso a ella. En enero pasado, tan sólo en esta ciudad fueron descubiertos cuatro pasadizos que desembocaban en tuberías. Ernesto García Guerrero, delegado de la PGR en Nogales, confirma que en esta parte de la frontera los narcotúneles son en realidad perforaciones por las cuales se llega al sistema de drenaje de la Unión Americana. Desde 1990 y hasta la fecha, autoridades de México y Estados Unidos han descubierto 10 de estas rutas subterráneas. La mayoría de ellas no fueron encontradas mediante labores de investigación, sino gracias a llamadas anónimas. La guerra contra el narcotráfico en la frontera norte toma dimensiones subterráneas. Los narcotúneles son parte ya de las técnicas y formas empleadas por los cárteles de la drogas en México. Entre Baja California y Sonora se han descubierto al menos 10 de estos pasadizos en poco más de una década. De Nogales a Tijuana, las organizaciones del narcotráfico encontraron en los narcotúneles una forma idónea para mantener el abastecimiento de drogas hacia el enorme mercado de consumo de Estados Unidos, revelan informes de la Procuraduría General de la República (PGR). Descubiertos de manera fortuita o por un pitazo, estos túneles que conectan con territorio estadounidense parecen hacer más fácil el trasiego de droga e indocumentados al vecino país. Sin embargo, según informes de la PGR, los narcotúneles no son la vía principal para pasar los grandes cargamentos de estupefacientes al otro lado. En la última década las autoridades mexicanas y de Estados Unidos han localizado al menos diez narcotúneles en la zona fronteriza. Algunas son auténticas obras de ingeniería, acondicionados con rieles y electricidad, otros son improvisados, en los que se han aprovechado incluso las instalaciones del drenaje. Por ejemplo, en esta frontera, los narcotúneles en realidad son perforaciones al concreto del embovedado y por el cual se llega al sistema de drenaje de Estados Unidos, señala el delegado de la PGR, Ernesto García Guerrero. Dentro de la estrategia de las organizaciones criminales, como la de El Chapo Guzmán y la de los hermanos Arellano Félix, se ha encontrado en estas construcciones una opción más para el tráfico de drogas, armas, dinero e indocumentados, señala la PGR. De acuerdo con reportes de la agencia antinarcóticos estadounidense (la DEA, por sus siglas en inglés), a principios de la década de los 90 su existencia era sólo un rumor, sobre todo en San Diego; la época coincidió con el muro fronterizo que erigió el gobierno estadounidense. El rumor se convirtió en realidad... un primer túnel fue descubierto en Arizona en 1990; tenía 200 metros e iniciaba en Agua Prieta, Sonora. Se atribuye su uso a Joaquín El Chapo Guzmán Loera. En 1993 en México se descubrió el segundo narcotúnel, de 441 metros, cerca del aeropuerto internacional de Tijuana, que en un principio se creyó que sólo era empleado para el tráfico de ilegales. Las características de ambos túneles eran similares al hallado en febrero del 2002, debajo de la chimenea de un rancho de la comunidad de Chula Vista, cerca de Tecate, Baja California, a sólo 60 metros de la línea fronteriza, y cuya salida estaba en una casa desocupada de la localidad de Tierra del Sol. Aunque transcurrieron varios años entre el hallazgo de esas tres construcciones, tenían las mismas condiciones: obras de concreto acondicionadas con luz eléctrica, sistema de ventilación y rieles para facilitar el tráfico. De hecho, las autoridades de ambos países consideran que el túnel de Chula Vista podría tener una antigüedad de 10 años, aunque se cuenta con indicios de que fue utilizado al menos en los tres últimos años por los Arellano Félix. El propietario del terreno, José López Delgado, un abogado de Tijuana y los vigilantes del lugar, Adalberto Muñoz Pérez y Candelario Reglado Padilla, negaron conocer la existencia de la construcción, pero se continúa con las pesquisas. Antes del túnel de Chula Vista, la reaparición de estas construcciones se dio en enero de 1999 en Nogales, Sonora; eran 121 metros de obra de concreto y electrificada. Entre los hallazgos más recientes, en diciembre del año pasado se encuentra un pasaje más utilizado por los narcotraficantes, cerca de la zona de maquiladoras de Tijuana. |