A pesar de su corta edad libra una feroz batalla de supervivencia. La alegre y dinámica pe-queñita con sus pocos años de vida juega divertida al lado de su madre mientras que ella platica su historia. Kenia Longoria, nació el 22 de marzo del año 2005, en el Hospital OU Medical Center, en Oklahoma City.
Al nacer fue diagnosticada con la enfermedad conocida como el Síndrome de Cornelia de Lange, un trastorno malformativo múltiple que incluye rasgos faciales típicos, retraso del crecimiento y mental y una serie de alteraciones malformativas menores. Dicho síndrome provocó en la pequeña diversos problemas de salud de suma gravedad.
Para mejorar su calidad de vida Kenia fue intervenida a través de cinco operaciones que le ayudaron a mejorar un problema en sus vías respiratorias y en su sistema digestivo. Tuvo que ser sometida a un procedimiento quirúrgico llamado traqueotomía mediante el cual se hace una incisión en la tráquea para extraer cuerpos extraños, tratar lesiones locales u obtener muestras para biopsias, de la misma manera fue sometida a la colocación de una sonda de alimentación a través de la piel y la pared estomacal, llamada gastrostomía. La niña ha tenido que someterse a un sin fin de operaciones y varios tratamientos con el único fin de salvar su vida. “Cuando mi hija nació fue muy doloroso para todos en la familia ver como su salud desvanecía día a día. Los primeros seis meses de vida de nuestra pequeña fueron muy difíciles, durante todo este tiempo la niña permaneció hospitalizada y los médicos y enfermeras luchaban sin descanso para salvarle la vida, cada operación y cada tratamiento aplicado a Kenia para nosotros era angustiante, pero también era una esperanza de que nuestra bebé siguiera viviendo”, dijo Eva Longoria la madre de la pequeña. Después de esos 6 meses de lucha, Kenia fue dada de alta del hospital, a pesar de que su estado ya no era crítico, seguía siendo de suma gravedad, así que la niña debió permanecer en casa con vigilancia profesional por 3 años. Con la ayuda de una enfermera la pequeñita recibió cuidados y tratamientos que la ayudaron a que su salud fuera la mejor posible. Durante esos años Kenia no pudo respirar por sí sola, así que tuvo que permanecer conectada a una maquina que le ayudara a respirar, tampoco pudo alimentarse con normalidad por la sonda conectada a su estomaguito.
Hoy con 4 añitos de vida, Kenia ya puede respirar sin la ayuda de una maquina, pero aún le falta un largo camino por recorrer, ella necesita una cirugía más para seguir viviendo. Una operación de corazón abierto, solo que la niña es aún muy pequeña para resistirla, así que los médicos acordaron esperar un año más para que su salud se fortalezca y soporte el delicado procedimiento. “Cuando veo a Kenia sonreír, jugar y correr, agradezco a la vida el haberme permitido poder luchar junto con los médicos y mi familia por la salud de mi hija, no importa lo difícil y doloroso que haya sido el camino, la sonrisa de mi pequeña lo vale todo, la lucha de supervivencia que nos tocó librar al lado de nuestra hija nos ha hecho más fuertes y nos enseñó a valorar la vida”, añadió la madre.
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